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Noticias sobre el trastorno límite de la personalidad.
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El Servicio de Psiquiatría del Hospital Clínico San Carlos ha puesto en marcha, en colaboración con la Asociación Madrileña de Ayuda e Investigación del trastorno límite de la personalidad (AMAI-TLP), un nuevo "piso terapéutico" destinado a pacientes con trastorno de la personalidad que están siendo tratados en ese centro.
El objetivo de este servicio, según explica la Consejería de Sanidad en un comunicado, es "avanzar" en el campo de la autonomía y responsabilidad de estos pacientes, y también evitar las relaciones patógenas que con frecuencia establecen con sus familias.
Estos 'pisos terapéuticos' están gestionados por AMAI-TLP y tutelados por la Unidad de Trastorno Límite de la Personalidad del Clínico San Carlos, que dirige el doctor José Luís Carrasco, quien selecciona a los pacientes que participan en este proyecto, tutelándolos en grado mínimo al tiempo que les siguen prestando asistencia terapéutica.
Este innovador proyecto se puso en marcha en abril de 2011, fecha en que comenzó a funcionar el primero de estos pisos ubicado en la localidad madrileña de Leganés, y está "pensado especialmente" para los enfermos cuya dependencia familiar imposibilita el avance terapéutico y que precisan ganar autonomía personal.
Sanidad recuerda que por él han pasado ya 12 pacientes que han aprendido a regular de manera autónoma sus hábitos vitales, su autocuidado, el mantenimiento del hábitat y la autodisciplina.
Según el doctor José Luís Carrasco "esta iniciativa les ha ayudado también a desarrollar habilidades para alcanzar la tolerancia interpersonal necesaria para la convivencia social al tiempo que desarrollan un autoconocimiento psicológico.
El facultativo explica que ello les "permite adquirir un nuevo proyecto vital durante su estancia en el piso como lo demuestra el dato de que el 80 por de ellos están en vías de lograr una autonomía funcional y vital completa".
PISOS EQUIPADOS
El nuevo inmueble, ubicado en Madrid, cuenta con cuatro dormitorios, además de baño y cocina, totalmente amueblado y acondicionado, y al igual que el anterior ha sido cedido en alquiler por el IVIMA a AMAI-TLP para su gestión.
En este segundo piso conviven un máximo de cinco de estos pacientes que permanecen en el mismo de seis meses a un año, tutelados y supervisados clínicamente por los profesionales de la Unidad de TLP del Clínico San Carlos.
La Consejería explica que esta tutela es 'mínima', ya que no hay monitores conviviendo con los enfermos ni se les proporciona ningún servicio residencial, como cocina, limpieza, compra, reparaciones básicas, entre otros.
Así, los pacientes remitidos a este piso terapéutico tienen las capacidades potenciales para gestionar y regular de manera autónoma el funcionamiento de esta residencia, y la estancia allí les "ayudará a descubrirlo". Regularmente los terapeutas visitan las instalaciones para comprobar el estado del material y las condiciones de habitabilidad.
Este programa constituye la segunda fase del tratamiento terapéutico de estos pacientes. Durante la primera etapa, de entre tres y seis meses, los enfermos reciben en la Unidad de Día del Servicio de Psiquiatría tratamiento orientado a desarrollar un grado suficiente de autocontrol, regulación emocional y un principio de autoconocimiento de sí mismos, suficientes para empezar a pensar en actividades autónomas.
En la segunda etapa comienzan a explorar, con la ayuda de los terapeutas ocupacionales, sus posibilidades vocacionales, académicas o laborales. La asignación de actividades de mantenimiento y cuidados generales del piso son determinadas por el equipo de la citada Unidad de Día entre los ocupantes y las actividades y el uso del tiempo durante la estancia serán dispuestas por los propios ocupantes, con la supervisión y consejo de los especialistas de esta Unidad.
UNIDAD ESPECIALIDADA
El Servicio de Psiquiatría del Hospital Clínico de Madrid, puso en marcha en 2005 la Unidad de Trastorno Límite de la Personalidad con el objeto de abordar esta patología desde todos los puntos de vista profesionales y sociales.
Está integrada por un equipo de profesionales que incluye psiquiatras, psicólogos, enfermería especializada y terapeutas ocupacionales que llevan a cabo un abordaje integral de estos enfermos, bien en el Hospital de Día, bien en hospitalización y ahora en este novedoso proyecto de piso terapéutico.
Fuente: Telemadrid
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El Instituto Trastorno Límite ha celebrado en Barcelona el V Simposio sobre el trastorno, con el apoyo de Capio Hospital General de Cataluña.
El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) o Borderline es uno de los grandes retos de la psiquiatría. A pesar de que las investigaciones apuntan a factores biológicos en su aparición, cada vez más expertos ponen el acento en la importancia de las vivencias de la infancia. Y, en concreto, en la relación con el cuidador principal (normalmente, la madre) y en los traumas.
Enrique García Bernardo, psiquiatra del Hospital Gregorio Marañón (Madrid), ha explicado que "la calidad del vínculo con la madre predice los posteriores vínculos que una persona establecerá en su vida. Precisamente, las personas con trastorno límite de la personalidad tienen muchos problemas en su relaciones". A su juicio, un buen vínculo entre la madre y el niño sería aquel en el que "hay confianza, estabilidad y persistencia; que el niño sienta que su madre estará para él". Asimismo, el papel de los abusos psicológicos y físicos parece tener una gran relevancia en el origen de este trastorno. "Como el abandono, que no se satisfagan las necesidades del niño. Pero el peor trauma son los abusos sexuales: según algunos estudios, el 60 por ciento de estos pacientes han sufrido abusos sexuales".
Llegados a la adolescencia, los problemas pueden agravarse. Néstor Szerman, psiquiatra del Hospital Virgen de la Torre (Madrid), ha recordado que "hay distintos fenotipos del TLP. Es habitual ver a adolescentes que han comenzado con un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y que luego son límites. Representan un 10 por ciento de los casos". Asimismo, entre los adolescentes que sufren este trastorno es muy frecuente el consumo de sustancias adictivas, lo que puede agravar la patología. "Los límites que sufren TDAH suelen consumir más cannabis, cocaína y tabaco, mientras que los que no sufren TDAH tienen un perfil más depresivo, con más ansiedad y tendencia al consumo de alcohol o analgésicos opioides".
Los profesionales que trabajan con pacientes con trastorno límite de la personalidad o borderline saben que el trato puede ser muy complicado. "El primer año es especialmente duro: ponen a prueba al terapeuta", expone Miquel Gasol, director del Servicio de Psiquiatría del Hospital General de Cataluña. Y el problema es que los límites son muy susceptibles a cualquier signo de rechazo. A pesar de ello, la mayoría consiguen mejorar clínicamente al cabo de los años si reciben un buen tratamiento, aunque "sólo uno de cada cuatro consigue trabajar ocho horas al día".
Autor: José Andrés Rodríguez, diariomedico.com